En numerosas ocasiones el empresario al frente de su negocio piensa en la escasa participación o implicación que pueden mostrar los trabajadores de la empresa en el funcionamiento de la misma, en muchos casos fruto de una inadecuada o inexistente política de Empresa.
Todo ello nos sitúa al final en una visión de “YO Y MI EMPRESA”, lo que en muchas ocasiones nos puede llevar a un estado de angustia permanente, cuando se dice “yo no puedo con todo” ó “ si no lo hago yo, no lo hace nadie”.
No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.